Marta y Valentina Schmidt – Fotografía de bebés y familias

Claro, recibir un correo de Marta queriendo que le hagas una sesión con su hija es cuanto menos para leerlo varias veces, pellizcarte y volverlo a leerlo.

Me escribió sin duda en el mes más estresante de mi corta carrera, en el que se me fue la mano cogiendo sesiones y en el que por primera vez hice mini sesiones(consecuencias que a día de hoy sigo pagando), pero… Como decirle que no? Sabría que me vendría hasta bien desconectar de ordenador y poder hablar y pasear con ella.

La última vez que nos vimos fue en el taller de recién nacidos que impartió ella y al que yo asistí (como ha llovido desde entonces!) y ya aquello me pareció casi un sueño, imaginaos esto!

Si os dijese que no estaba nerviosa y que no me estaba exigiendo más de lo que mi mente y mi cuerpo podían dar de si os mentiría.

El primer día me fui a la cama con la sensación de haber hecho unas fotos horribles, con mala perspectiva a la luz, malos encuadres… El segundo día y ya en el estudio estuve más suelta, menos tensa, pero al llegar a casa y ver las fotos en el ordenador no noté cambio alguno en las fotos de ambos días, todas eran mi estilo(con el toque de Marta jejeje), todas eran lo que yo estoy acostumbrada a hacer. Dos meses después al hacer una selección rápida de la sesión me salieron 138 fotos!! Jajaja!!

Yo, como cualquier persona exigente queremos hacer las mejores fotos en una sesión y más cuando ese trabajo es para alguien especial, pero al final solo tenemos que hacer lo que siempre hacemos, ser nosotros mismo, nada más.

Como es Valentina? Tal cual la describe su madre aquí. Y yo añado que tiene una mirada que enamora!

Esta fue la última foto después de dos días maratonianos. Valentina estaba cansada y decidimos parar porque ella así lo necesitaba. No se si ese gesto de la mano va para mi pero igualmente nos hizo mucha gracia 🙂

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