Afortunada – Mini sesión de familia

Soy afortunada. Así, sin más rodeos. ¿Cuántas personas pueden decir hoy en día que trabajan en lo que les apasiona?. Qué frase tan simple y a la vez tan profunda. Me extenderé para explicarla.

En esta sesión empecé haciendo “cuerpo a tierra” porque me atacaba un dragón y al terminar acabé jugando al palito inglés. Todo esto me permite relacionarme con mi niña interior.

Llevo 7 años nutriéndome de niños. Están los que me abrazan al terminar la sesión llenando mi ser. Los que dicen “¿te vienes a casa con nosotros?” o “¿cuándo vendrás a nuestra casa?”. Los que pasan años y se siguen acordando de lo bien que se lo pasaron en la sesión. Los que se van de allí diciendo “quiero una cámara. Voy a ser fotógrafa/o”. Con los que surge la química desde el minuto 5 y me dan la mano mientras andamos por la sesión como si me conocieran de toda la vida. Están los que tímidamente me sonríen dejándome ver su alma.

También están los adultos. A veces que me he ido a tomar un té al terminar la sesión. Para hablar. Para disfrutar. Otras veces nos quedamos hablando en el maletero de mi coche (es mi oficina móvil). Durante las recogidas he llegado a abrazar entre lágrimas. Hay confesiones. Con otros encuentro alivio en sus palabras cuando caminamos buscando “el rincón”. Me dejo enseñar. Aprendo. Crezco.

Cierto también es que no ha sido un camino fácil. Este trabajo me da una riqueza emocional que ya querrían los millonarios, pero la realidad es que hay veces que me ha costado poder pagar mis facturas. Esto me ha llevado a estar a punto de renunciar. A centrarme en buscar otros trabajos en los que ser una esclava de un sueldo fijo. A bloquearme porque me culpabilizaba de ello.

Pero de todo se saca algo positivo, por dura que sea la situación.

Así que, GRACIAS a “mis niños” y mis clientes porque soy así por haberos cruzado en mi camino.

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