Miradas llenas de ternura

Todas las sesiones de familia que había tenido hasta este día fueron de personas conocidas. Me enfrentaba a mi primera sesión con personas desconocidas, con niños con los que no había tratado nunca… ¡Estaba de los nervios!.
Cuando vi a la mamá me trasmitió pura energía positiva, pero cuando se bajaron del coche Irene y Sofía me robaron el corazón. Son dos niñas super dulces que me lo pusieron muy fácil. Les encantaba cogerse de la mano y mirar a la cámara cuando iba a hacerles una foto, casi no conseguí imágenes espontáneas en las que no estuvieran mirándome, jeje.
¿Sabéis lo que descubrí en esta sesión? ¡Que ya no juegan a las palmas en el colegio! Mi sentí de la época de la prehistoria con 28 años.
Aún con el disgusto de que ya no se juegue a las palmas, acabe la sesión con un sabor de boca buenísimo, y es que con una familia así imposible quedarse con mal sabor.
¡Gracias por haberme dejado conoceros y por confiar en mí!

sin comentarios
Comentario

Tu e-mail nunca será publicado o compartido. Los campos obligatorios están marcados *

Menu